domingo, 15 de septiembre de 2013

Jean Rouch

        He visto hace poco otra vez "La chasse au lion à l´arc". Recuerdo la primera vez que leí sobre Rouch (La foto es de Serge Hambourg, tomada en el 2001). Entonces, en la universidad, era prácticamente imposible hacerse con las películas del cineasta-antropólogo y había que conformarse con lo que uno iba leyendo aquí y ahí sobre cómo  la verdadera Africa latía en sus obras.  Como en todo lo demás, internet ha hecho posible lo que nos parecía imposible. Bastan algunas destrezas más o menos legales -las destrezas son más útiles cuanto menos legales, siempre ha sido así- y voilà puede uno verlo casi todo cómodamente en casa y volver a maravillarse del respeto con el que los cazadores tratan a los leones, a los cadáveres de los leones, los cazadores presentados como ejecutores de algo más grande que ellos mismos. El anti-nihilismo de un ritual que no exige transcendencia alguna, que es pura inmanencia. Y la muerte, la muerte siempre tan presente en todas partes, como el único, el verdadero mal espíritu. Los animales mueren de modo terrible y piensa uno que, acaso, todo el esfuerzo humano consista en el fondo en ofrecernos al menos y con algo de suerte, la posibilididad de una muerte dulce.