miércoles, 26 de enero de 2011
Prêt-à-pas-porter
viernes, 21 de enero de 2011
Roubaud
El martes conocí a Jacques Roubaud. Nos estuvo hablando de "Parc Sauvage" y del OuLiPo y de su amistad con Perec, que fue quien lo introdujo en el mundo de la "littérature potentielle". La explicación que hizo de qué es y qué pretende el OuLiPo no dejó a nadie indiferente y hubo bombardeo de preguntas pintorescas. Todas las enfrentó con un humor socarrón y transgresor con el que se metió enseguida al público en el bolsillo. Sabía muy bien lo que hacía y con su estilo cercano y algo improvisado dejó más huella en nosotros que las visitas de ilustres enanos de la política o las finanzas. Va a cumplir en diciembre 79 años y, aunque caminaba de modo inestable, parecía en plena forma. Roubaud perdió a su primera mujer, Alix Cleo, en 1981, al poco de casarse. Tardó tres años en volver a escribir, sumido en lo que él mismo llamó "la afasia". Luego dió a luz "Algo negro" ("Quelque chose noir"), quizás el mayor monumento al dolor por la pérdida de un ser querido que ha dado la literatura francesa del siglo XX. Ver en ese viejecillo guasón y algo desastrado al autor de los poemas de "Quelque chose noir" me conmovió, o tal vez fuera el darme cuenta de que viajaba solo y llevaba el cordón de su zapato izquierdo desatado.
lunes, 17 de enero de 2011
"Nothing is as healing as the human touch"
Encontré el libro por pura casualidad, entre las pilas desmadejadas de un mercadillo. Por entonces ya formaba parte de la legión incondicional de sus admiradores. Luego el tiempo y los amargos detalles sobre él que han ido conociéndose pusieron las cosas en su sitio. Sin embargo siempre resta un vínculo secreto con el niño que no pudo crecer, atrapado en el cuerpo de un adulto al que todos, de uno u otro modo, considerábamos un monstruo. Nunca fue Robert James, siempre -para siempre- fue Bobby.
La leyenda dice que me crucé con él en la estación central de Fráncfort, a principios de los 90, cuando vivía en Alemania y -lo supe años más tarde- se entrevistó con Leontxo García. Pero no deja de ser una leyenda, algo imposible de verificar. Sin embargo esta mañana, al cumplirse el segundo aniversario de su muerte abandonado en Islandia a su suerte de monstruo, me he conmovido leyendo sus últimas palabras. La certidumbre última del solitario.
viernes, 7 de enero de 2011
Zaguán

"Sábete, Sancho, (...) Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas, porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca"
(Miguel de Cervantes Saavedra, "El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha", Primera parte, Capítulo XVIII. 1605)
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