lunes, 31 de octubre de 2011

Call me Ishmael

"Llamadme Ismael. Hace unos años -no importa cuánto hace exactamente-, teniendo poco o ningún dinero en el bolsillo, y nada en particular que me interesara en tierra, pensé que me iría a navegar un poco por ahí, para ver la parte acuática del mundo. Es un modo que tengo de echar fuera la melancolía y arreglar la circulación. Cada vez que me sorprendo poniendo una boca triste; cada vez que en mi alma hay un nuevo noviembre húmedo y lluvioso; cada vez que me encuentro parándome sin querer ante las tiendas de ataúdes; y, especialmente, cada vez que la hipocondria me domina de tal modo que hace falta un recio principio moral para impedirme salir a la calle con toda deliberación a derribar metódicamente el sombrero a los transeúntes, entonces, entiendo que es más que hora de hacerme a la mar tan pronto como pueda. Es mi sustituto de la pistola y la bala. Catón se arroja sobre su espada, haciendo aspavientos filosóficos; yo me embarco pacíficamente. No hay en ello nada sorprendente. Si bien lo miran, no hay nadie que no experimente, en alguna ocasión u otra, y en más o menos grado, sentimientos análogos a los míos respecto del océano."

                                       Moby Dick (1851), en la traducción del Prof. Valverde

Entrando en Noviembre.

jueves, 27 de octubre de 2011

"Marilyn, dernières séances"


La otra noche el insomnio o el miedo impreciso al sueño me pusieron delante del televisor como supongo que debe ponerse el alcohólico frente a la botella, dispuesto a olvidarse de sí mismo al precio que sea. La rueda de la fortuna, transmutada en mando a distancia, me obsequió con un documental sobre Marilyn Monroe titulado"Marilyn, derniéres séances". Yo ya sabía -mejor, algo en mí ya sabía pero yo lo había olvidado- que Marilyn tenía un psicoanalista y que la relación con él fue bastante conflictiva, pero no conocía los detalles. El documental era, justamente, sobre los detalles.
El principal de los detalles se llama Ralph Greenson y es su psicoanalista, además del psicoanalista de otros actores famosos. Da la impresión de ser un tipo de cuidado que quería acostarse con su paciente. En eso el afamado psicoanalista se parecía mucho al taxista o al quiosquero de la esquina y al 99% de los varones heterosexuales que poblaban el planeta a principio de los años 60 del pasado siglo. No queda claro si lo hizo o no, pero sí queda claro que para Marilyn no hubiera representado ningún problema y que ese era precisamente uno de los rasgos de su conducta que la estaban destruyendo. El psicoanalista grababa las sesiones y son esas cintas las que han salido ahora a la luz en forma de libro y, luego, de documental.
Ni pude dejar de verlo hasta el final, ni pude tampoco luego volver a dormirme. El amanecer, tradicional heraldo de esperanzas, me sorprendió tumbado en el sofa, en pijama, rumiando funestos presagios