"Llamadme Ismael. Hace unos años -no importa cuánto hace exactamente-,
teniendo poco o ningún dinero en el bolsillo, y nada en particular que
me interesara en tierra, pensé que me iría a navegar un poco por ahí,
para ver la parte acuática del mundo. Es un modo que tengo de echar
fuera la melancolía y arreglar la circulación. Cada vez que me sorprendo
poniendo una boca triste; cada vez que en mi alma hay un nuevo
noviembre húmedo y lluvioso; cada vez que me encuentro parándome sin
querer ante las tiendas de ataúdes; y, especialmente, cada vez que la
hipocondria me domina de tal modo que hace falta un recio principio
moral para impedirme salir a la calle con toda deliberación a derribar
metódicamente el sombrero a los transeúntes, entonces, entiendo que es
más que hora de hacerme a la mar tan pronto como pueda. Es mi sustituto
de la pistola y la bala. Catón se arroja sobre su espada, haciendo
aspavientos filosóficos; yo me embarco pacíficamente. No hay en ello
nada sorprendente. Si bien lo miran, no hay nadie que no experimente, en
alguna ocasión u otra, y en más o menos grado, sentimientos análogos a
los míos respecto del océano."Moby Dick (1851), en la traducción del Prof. Valverde
Entrando en Noviembre.
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