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| Adeline Lafouine |
jueves, 7 de agosto de 2014
El parlamento suizo
Es fama que Suiza es un lugar idílico si uno ama la discreción y dispone de dinero a espuertas. También es conocido que una tarde de noviembre en cualquier cementerio de España está más animada que los carnavales de Berna, pero para eso están los bancos en suiza, para evitar sobresaltos. Siguiendo esa inveterada tradición, el parlamento suizo debe ser un lugar algo inhóspito, del que solo se
tiene noticia tardía cuando aprueba otra ley xenófoba o ultra-consevadora.
Sin embargo esta vez nos hemos desayunado con una noticia inesperada (pero estimulante). Una secretaria se ha hecho unos selfies en bolas usando el interior de la venerable institución como decorado. La cosa he despertado un revuelo considerable por varios motivos, porque es verano y no hay noticias, porque la secretaria no está nada mal, porque todo lo que huele a sexo se vende sin problemas, porque todos somos voyeurs y, last but not least, porque cosas así no deben hacerse en los parlamentos. A nosotros tanto nos da lo que hagan las secretarias en sus ratos libres, pero la verdad es que apenas si se nos ocurre un mejor uso de las instalaciones parlamentarias suizas. En todo caso el motivo de esta entrada es samaritano; si a algunos les parece que Adeline Lafouine se ha pasado de rosca pero, con la doble moral nuestra caracteristica, las fotos le saben a poco, acaso puedan estas pocas líneas servirle de brújula hacia un mejor conocimiento de ciertas peculiaridades en la vida privada de las secreatarias suizas. Adeline Lafouine (Adeline White en twitter) está lejos de ser una anónima secretaria. Algunos la conociamos de antes y la reconocemos ahora. En alguna página de internet se la ve haciendo algo más que inocente exhibicionismo parlamentario. Quien busque, encontrará.
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