sábado, 19 de noviembre de 2011

Jornada de genuflexión


Los, así llamados, "dos grandes partidos" parecen solo competir en grado de ineficacia gestora, de insolvencia comunicativa, de flacidez ideológica. Se ha ido uno acostumbrando a votarle al que menos te desagrade, renunciando ya de entrada a que alguno te parezca remotamente atractivo. Si uno no tiene cuidado, vota ya sin darse cuenta "contra" alguien, como si votar "por" alguien (¡o algo!) fuera una utopía perfectamente irrealizable, una quimera de infantil simplismo. Lo único seguro es que los, así llamados, "dos grandes partidos", solo compiten en ver quién nos trata con más nauseabundo desprecio, quién se ríe más de nosostros, quién nos muestra mayor descaro y nos llama con más insolencia imbéciles en nuestra propia cara. ¡Para que le votemos! El partido en el gobierno gana en estos últimos años por goleada pero la, asi llamada, oposición, se apresta a desquitarse a partir del 20 de noviembre. Luego están los nacionalistas, más de lo mismo, pero envuelto en una bandera. Al nacionalista, como no podía ser menos, se le reconoce en seguida porque se envuelve en una bandera.  Nosotros (ustedes y yo) estamos en medio. O peor, debajo.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Lord Protector´s Head

La foto de la entrada del 22 de julio está tomada en el Sidney Sussex College "The Sidney", a la salida de un concierto abortado de guitarra. Varias semanas más tarde, por pura casualidad, me enteré de que allí estudió Oliver Cromwell y que en algún lugar del College se encuentra enterrada su, supuesta, cabeza. El cadáver del "Lord Protector", tras su desenterramiento, juicio y ejecución “Post Mortem”, fue exhibido durante cierto tiempo en el infausto villorro de Tyburn, hasta que se le enterró en una fosa común en un lugar hoy desconocido. La cabeza corrió, según se mire, mejor suerte. Estuvo clavada casi 25 años en lo alto de una pica a la entrada de la Westminster Abbey -la carrera de Cromwell después de muerto es tan o  más fulgurante que en vida, de enterrado con todos los honores en la Abadía más importante de Inglaterra a clavarle la cabeza en un palo delante de la puerta de la misma abadía en apenas tres años- y luego empieza una de esas leyendas que tanto parecen gustarles a los ingleses. El farragoso tráfico de la reliquia a lo largo de los siglos incluye análisis científicos, rumores más o menos infundados, la aparición de otra cabeza (!) de Cromwell y la participiación como "argumentum auctoritatis" de Thomas Carlyle, quien aseguró que la cabeza- la primera, no nos perdamos- era auténtica. 
La reliquia termina sus días en un lugar ignoto del Sidney Sussex, en fecha relativamente reciente, finales de marzo de 1960, como atestigua la placa. La próxima vez que vaya trataré, al menos, de encontrar la placa (en la foto).