
Ha muerto Ernest Borgnine (kidney
failure!), pero tampoco nos coge tan de sorpresa. De hecho, Borgnine se ha
pasado la vida a punto de morir o muriendo (pocos saben morir tan bien como
él). Borgnine siempre estaba metido en todo los saraos, desde naufragios, a
catástrofes naturales, de perseguido por la pasma, a tiroteado por los
gangsters, de remando en un barco vikingo a conduciendo un taxi del futuro-pasado
con “Snake” Plissken de paquete. Mil veces soldado en mil guerras diferentes, incluso
vestido a veces con falso uniforme de falso soldado de caballería, nunca se iba al final con la chica y, sin embargo, no dejaba pasar una ocasión de flirtear con la parca. Siempre estaba en peligro. Así que no
es de extrañar que ahora la haya palmado de verdad.
De todas sus muertes me ha
venido a la cabeza una de las más famosas, la de Dutch Engstrom (en la foto, muriendo), al norte de México
en 1913, al lado de Pike Bishop, enfrentados salvajes a una miríada de mexicanos armados
hasta los dientes. Lo recuerdo riendo mientras dispara.
Una muerte mejor que muchas
vidas.
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