Ernst May diseñó esta "Siedlung" durante el turbio final de los años 20 y el aún más turbio comienzo de los 30. La idea, puro Bauhaus, era proveer a las clases trabajadoras de condiciones dignas de habitabilidad, ofrecer algo suceptible de ser llamado "hogar" a aquellos que nunca habían soñado con tenerlo. "Siedlung" puede traducirse defectuosamente como "asentamiento" y May, como director de urbanismo del ayuntamiento de Fráncfort del Meno, edificó varias de esas "Siedlungen" y mejoró las condiciones de vida de miles de familias humildes. Todo quedaría luego ensombrecido por la marea parda. En 1930, por invitación del gobierno comunista y oliéndose lo que se avecinaba, se trasladó a la Unión Soviética con prácticamente todos sus colaboradores. Los conocían como la "May Brigade", también como la "Bauhaus Brigade". La crítica más frecuente que se hacía a sus proyectos, en consonacia con la delirante megalomanía Stalinista, era la "falta de pretensiones". No fue hasta diez años después de la guerra cuando empezó a valorarse en justicia la figura del arquitecto y urbanista, y la magnitud de la empresa acometida con la creación del llamado "Nuevo Fráncfort". May se adecuó a los tiempos y volvió a Alemania, tras haber construido en Kenia y pasar dos años en un régimen de internamiento impuesto por los británicos en Sudáfrica. Se radicó en Hamburgo, donde realizó aún varios proyectos memorables. El azar, al que siempre aterra reconocer como el piloto ciego de nuestras vidas, ha querido que yo deba atravesar a pie cada día una de esos legendarios emplazamientos francfortianos. Al hacerlo pienso a menudo en ese hombre de singular destino, cuyo rostro ignoro. Caminar por los senderos de Westhausen nos proporciona una modesta dicha, una dicha "sin pretensiones", es atravesar a pie la historia del urbanismo humanista del siglo XX.
jueves, 17 de marzo de 2011
Westhausen
Ernst May diseñó esta "Siedlung" durante el turbio final de los años 20 y el aún más turbio comienzo de los 30. La idea, puro Bauhaus, era proveer a las clases trabajadoras de condiciones dignas de habitabilidad, ofrecer algo suceptible de ser llamado "hogar" a aquellos que nunca habían soñado con tenerlo. "Siedlung" puede traducirse defectuosamente como "asentamiento" y May, como director de urbanismo del ayuntamiento de Fráncfort del Meno, edificó varias de esas "Siedlungen" y mejoró las condiciones de vida de miles de familias humildes. Todo quedaría luego ensombrecido por la marea parda. En 1930, por invitación del gobierno comunista y oliéndose lo que se avecinaba, se trasladó a la Unión Soviética con prácticamente todos sus colaboradores. Los conocían como la "May Brigade", también como la "Bauhaus Brigade". La crítica más frecuente que se hacía a sus proyectos, en consonacia con la delirante megalomanía Stalinista, era la "falta de pretensiones". No fue hasta diez años después de la guerra cuando empezó a valorarse en justicia la figura del arquitecto y urbanista, y la magnitud de la empresa acometida con la creación del llamado "Nuevo Fráncfort". May se adecuó a los tiempos y volvió a Alemania, tras haber construido en Kenia y pasar dos años en un régimen de internamiento impuesto por los británicos en Sudáfrica. Se radicó en Hamburgo, donde realizó aún varios proyectos memorables. El azar, al que siempre aterra reconocer como el piloto ciego de nuestras vidas, ha querido que yo deba atravesar a pie cada día una de esos legendarios emplazamientos francfortianos. Al hacerlo pienso a menudo en ese hombre de singular destino, cuyo rostro ignoro. Caminar por los senderos de Westhausen nos proporciona una modesta dicha, una dicha "sin pretensiones", es atravesar a pie la historia del urbanismo humanista del siglo XX.
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