viernes, 4 de febrero de 2011

Egolf


Ordenando viejos papeles y recortes de periódico me doy de bruces con la foto de Tristan Egolf. Se trata de un recorte de El País anunciando su muerte en mayo del 2005. No recuerdo bien por qué guardé el recorte. La mirada del joven, entre inquisitiva e ingenua, me debió impresionar de algún modo. Buscaba en esa mirada el rostro de un suicida, pero no es posible encontrar vestigios de una tragedia futura en los ojos de alguien confiado. Egolf dejó tres novelas memorables y una historia personal de leyenda, con un puente en Paris, los pies desnudos de un guitarrista-escritor y la milagrosa compasión de la hija de Patrick Modiano como quiebro aparente al destino. "Lord of the banyard" se publicó en 1999 y hubo quien lo comparó con Faulkner, sin embargo el autodestructivo trayecto de su vida lo ha acabado equiparando más con esas otras figuras trágicas (Foster Wallace, Kennedy Toole) de la literatura americana para quienes el talento adquirió la forma perversa de una condena a muerte.

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