La amistad, como la inteligencia, es una distancia, una distancia justa. La sexualidad conspira contra las distancias. El cálido gesto entre mujeres, la proximidad física, el desinhibido contacto fugaz o casual, son gestos cotidianos en el trato entre ellas. Siempre los he visto como un misterio y siempre me ha fascinado en secreto. La necesidad de tocarse mutuamente, la necesidad de hacer desaparecer la distancia, de que prevalezca "el sentimiento", que acaba siendo un acto físico, un transpasar una frontera más o menos vedada. Y la pasmosa naturalidad con la que algunas lo hacen.
Habiendo llegado hasta aquí de momento, elijo la Categoría Personalia y me quedo con este texto. Inocente y hermoso.
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