domingo, 18 de septiembre de 2011

La Conversación

Entre las dos primeras partes de "El Padrino", Francis Ford Coppola produjo y dirigió "La conversación" inspirada, según propia confesión, en "Blow Up". La película es una perla, oculta tras el brillo de otras producciones más famosas del americano. No obstante ganó la palma de oro en Cannes en 1974. Yo recuerdo haberla visto varias veces por televisión, la  primera a mis catorce o quince años. La música fue compuesta antes de que se rodara la película, utilizando a veces sintetizadores para distorsionar ligeramente el sonido grabado del piano, convirtiendo así al compositor de la banda sonora (David Shire, por cierto cuñado de Coppola) en una especie de imitador de Harry Caul, el personaje de Hackman, también cazador y manipulador de sonido y aficionado al Jazz. Caul, solitario irredento no se sabe bien si a causa de su estrafalario trabajo o viceversa, toca en un varias ocasiones el saxofón durante la película, siempre solo en su casa, como en una especie de ritual para aislarse y protegerse de su amenazador entorno cotidiano. La escena final de la película, que no desvelaré, es el resumen perfecto, destilado, lógico, de la paranoica existecia de Harry Caul.
La hipnótica banda sonora  se me quedó grabada en la memoria, asociada a paisajes urbanos nocturnos,  a insomnio, a secretos inconfesables, y una vaga forma de introspección paranoide que la soledad noctámbula suele alimentar en mi a nada que me descuide.

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