miércoles, 13 de julio de 2011

6 Harvey Road


Tratando de informarme -vanamente- sobre la, así llamada, "crisis económica" vengo a caer sobre algunos comentarios acerca de Keynes y de sus ajustadas predicciones sobre la crisis alemana tras la guerra. Durante unos años, tras la Gran Guerra Keynes trabajó con solvencia en el departamento divisas del Tesoro (hay una deliciosa historia sobre la compra de pesetas que hizo en la España de Alfonso XIII, y que afianzó aún más su fama de agudo analista), tuvo enconadas disputas académicas durante largo tiempo, hasta que la victoria en su polémica con Hayek y la adopción de sus teorías en las políticas socioeconómicas de la Europa de la posguerra lo encumbraron como el economista de referencia de la socialdemocracia y, aunque de tapadillo, de las variadas democracias cristianas que iban aflorando en el continente tras el final del nazismo. Se le veía como una alternativa razonable al bolchevismo y los planes quinquenales. Keynes tiene, además, una personalidad exhuberante, una vida llena de anécdotas y nunca deja de dar un poco la impresión non-chalante de que, si se dedicaba a esto de la economía, era sólo por distraerse, que a él lo que le interesaba de verdad (como a nosotros!) eran las cosas importantes...
Caí luego en la cuenta de que Keynes no sólo estudió en Cambridge -fue otro de los afamados y secretos "Apostles"- sino que también nació aquí. No se tarda demasiado en encontrar la dirección de su antigua casa familiar, si se busca con algo de método. Y me fui a dar un paseo hasta la puerta. Sorprende lo poco señalada que está. Hay una pequeña plaquita, apenas visible y de un color cobrizo, puesta por una sociedad americana no hace demasiado (¡en los 90!), pero nada que pueda de verdad anunciar o ayude a conmemorar que en esa casa nació uno de los padres de la economía moderna. Quizás sea otra sutil venganza de los austríacos contra el advenedizo middle-class que quiso oponérseles. Sea como sea no pude resistir la tentación de la "cámara subjetiva" fruto de la lectura mañanera de la entrada "Con los ojos del profeta" del magnífico "Blog del Ausente". Una gran ayuda para mi trabajo actual. Esos que se ven ahí, son los escalones que el niño y el adolescente John Maynard Keynes veía y bajaba cada mañana al salir de casa.

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