martes, 19 de julio de 2011

Resentimiento


La marca de la mezquindad y la pobreza de espíritu es el resentimiento. Ante las ofensas y desdichas que el destino o los demás nos impongan, sólo hay dos respuestas adecuadas, acordes al carácter que quisiéramos suponernos: la generosa aceptación, con todo lo que ello nos suponga (el controvertido "amor fati" del bueno de Federico), o el desprecio, el desprecio olímpico. Extrañamente creo que ambas son lo mismo, las dos caras de una misma actitud para la cual no hemos aún encontrado una palabra.

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