Esta madrugada, durante mi meticuloso y ¡ay! no poco neurotizado ceremonial del desayuno, frente a la minúscula pantalla reverberante que me está fundiendo la vista, con mis pocos, pero doctos, libros juntos, en esta cocina sacada de no se sabe qué revista de interiorismo para desnortados en la que acampo cada mañana, justo en el Lavazza-Satori, he podido ver el velo de Maya, del que todos hablan. Y no solo verlo, incluso le he hecho una foto...
martes, 19 de julio de 2011
The veil of Maya
Esta madrugada, durante mi meticuloso y ¡ay! no poco neurotizado ceremonial del desayuno, frente a la minúscula pantalla reverberante que me está fundiendo la vista, con mis pocos, pero doctos, libros juntos, en esta cocina sacada de no se sabe qué revista de interiorismo para desnortados en la que acampo cada mañana, justo en el Lavazza-Satori, he podido ver el velo de Maya, del que todos hablan. Y no solo verlo, incluso le he hecho una foto...
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