jueves, 10 de julio de 2014

Catalunya, primer

  

     Si uno busca en la biografía oficial de Jordi Pujol i Soley se tropieza con algo que trata de  bosquejar una épica. Con un pasado de "lluita i empresonament", el personaje político parece tener un destino marcado que consiste en marcarnos un destino los demás, Un hombre llamado a hacer grandes cosas. Hay además tres libros autobiográficos e infinidad de artículos, de conferencias, de documentos, un Centre d´Estudis Jordi Pujol con archivo, una épica, en fin, una épica y hasta una lírica, cuyo más famoso verso es aquel, dicho en solemne secreto a su mujer poco antes de su boda, "Marta, Catalunya es el primer" y utilizado luego como lema de campaña en el 99. Una épica, una estética y, nulla aesthetica sine ethica, faltaba la ética. y hela aquí. El periódico "El Mundo", en medio del ensordecedor silencio de los medios catalanes, viene publicando desde hace meses historias algo más que inquietantes sobre el patrimonio familiar de los Pujol, la última, ayer. A éstas alturas ya da igual que una tal desmesura se haya obtenido de modo legal o ilegal, lo cierto es que la obscena riqueza de los vástagos del  Molt Honorable President de la Generalitat representa algo que va más allá de la corrupción política y que se adentra en el desajuste narcisista, en una distorsión aún por determinar en la percepción de la realidad del mundo. Pero esto no sale ahora por casualidad a la luz, tiene que ver con "el procès", bien sûr, aunque de un modo menos directo de como suele interpretarlo los adictos al lloriqueo independentista. Se puede conjeturar que durante los 80, posiblemente en el contexto de lo que se conoce como "caso Banca Catalana", hubo un pacto: Madrit no decía nada de los negocias de la familia, mientras el pastor se ocupara del rebaño sin que éste se despadrara hacia derivas secesionistas. La traición de la que Madrit acusa a CiU no es solo la traición del pacto visible de la transición sino de otro invisible que consistía en mantener a raya a los independentistas a cambio de dejar que Catalunya fuera un cortijo. Cortijo "El Oasis". Ningún presidente de gobierno español se ha enriquecido durante su mandato, de ningún familiar directo de presidente español alguno se conocen millonadas turbias ni cuentas negro oscuro. Ningún presidente español produce la vergüenza y el bochorno que produce Pujol en su derrumbe, arrastrando con él hacia el abismo unos ideales que no eran más que la máscara de una codicia, acaso de un resentimiento social. Ahora se entiende que, en su cabeza, Catalunya era él. Al final vamos a acabar comprando las tesis nacionalistas y creyendo que sí, que en efecto, los catalanes somos diferentes.

Adenda del 25 de julio: Pujol acaba de dirigir una carta a los medios en la que confiesa que mantuvo dinero oculto al fisco durante más de 30 años. Con un estilo entre críptico y plañidero que humilla la inteligencia y no recula ante ninguna infamia, inventa una historia inverosímil y la trufa con el peor embutido catolicoide ignorando que el público al que va dirigida ya no son los cristo-catalanistas de sus años mozos sino, en el mejor de los casos, yupis que va a misa por si acaso y, en el peor, jóvenes desnortados convencidos de que la iglesia forma parte del yugo español; se la van a hacer comer con patatas, la confesión. Lo otro que se va por el desagüe es la traducción secreta de la palabra "diferents" que en catalán significa "millors". Así los catalanes ya no somos mejores puesto que tampoco somos diferentes, lo cual no deja de ser un alivio en la desgracia.

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