Quizás se encuentran entre ellos incluso los asesinos del pasaje, ¿quién puede saberlo? También parece que se están usando los teléfonos móviles que sobrevivieron al impacto. Lamentablemente nos faltan algunos datos esenciales para completar esta interesante información, por ejemplo ¿qué compran? ¿a quién llaman?. Quién esto escribe piensa que lo más probable es que compren flores o velas para depositarlas sobre el lugar del impacto, que llamen a los familiares de las víctimas para ofrecerles un tímido o ingenuo consuelo en ruso o en ucraniano o a algún tipo de autoridad competente para ayudar humildemente en el esclarecimeinto de lo sucedido. No se nos ocurre otra razón para usar las tarjetas o los teléfonos. Todo ello ofrece una imagen de buen gusto y compasión con la desgracia ajena que nos anima, una vez más, a mirar con fundada esperanza hacia el futuro de la sociedad y reafirma nuestra inveterada admiración por el género humano.
viernes, 25 de julio de 2014
El crédito de los muertos
Nos llega la noticia, no por esperada menos definitiva, de que se están utilizando las tarjetas de crédito de los muertos del avión malasio abatido en Ucrania. Las compras se realizan, claro, desde lugares próximos a la zona del suceso. Las visas y american express desparramadas entre los cadáveres ya no les sirven a sus titulares, (estar muerto tiene, entre otros inconvenientes, ése. Ya no puedes comprar nada), pero pueden rendir aún un último servicio a los vivos, al menos a los más vivos entre los vivos, por así decirlo.
Quizás se encuentran entre ellos incluso los asesinos del pasaje, ¿quién puede saberlo? También parece que se están usando los teléfonos móviles que sobrevivieron al impacto. Lamentablemente nos faltan algunos datos esenciales para completar esta interesante información, por ejemplo ¿qué compran? ¿a quién llaman?. Quién esto escribe piensa que lo más probable es que compren flores o velas para depositarlas sobre el lugar del impacto, que llamen a los familiares de las víctimas para ofrecerles un tímido o ingenuo consuelo en ruso o en ucraniano o a algún tipo de autoridad competente para ayudar humildemente en el esclarecimeinto de lo sucedido. No se nos ocurre otra razón para usar las tarjetas o los teléfonos. Todo ello ofrece una imagen de buen gusto y compasión con la desgracia ajena que nos anima, una vez más, a mirar con fundada esperanza hacia el futuro de la sociedad y reafirma nuestra inveterada admiración por el género humano.
Quizás se encuentran entre ellos incluso los asesinos del pasaje, ¿quién puede saberlo? También parece que se están usando los teléfonos móviles que sobrevivieron al impacto. Lamentablemente nos faltan algunos datos esenciales para completar esta interesante información, por ejemplo ¿qué compran? ¿a quién llaman?. Quién esto escribe piensa que lo más probable es que compren flores o velas para depositarlas sobre el lugar del impacto, que llamen a los familiares de las víctimas para ofrecerles un tímido o ingenuo consuelo en ruso o en ucraniano o a algún tipo de autoridad competente para ayudar humildemente en el esclarecimeinto de lo sucedido. No se nos ocurre otra razón para usar las tarjetas o los teléfonos. Todo ello ofrece una imagen de buen gusto y compasión con la desgracia ajena que nos anima, una vez más, a mirar con fundada esperanza hacia el futuro de la sociedad y reafirma nuestra inveterada admiración por el género humano.
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