domingo, 20 de julio de 2014

La primera a la derecha

     En España la izquierda está la primera a la derecha. Ahora abre uno el periódico y salen sindicalistas con "Patek Phillipe", Visa oro y habanos "Fonseca" -ahí, al menos, ahorran algo- en el bolsillo de la chaqueta. Aquí la izquierda hace tiempo que dejó de ser una opción moral y mutó en excusa para medrar, en "ahora nos toca a nosotros", en atajo hacia el trinque y la tajada. ¿Cuánta gente se dice (¡y se cree!) de izquierdas por puro resentimiento social, por lo que antes se denominaba, simplemente, envidia?
Dificultados por el origen social, por el ínfimo nivel cultural, por la pobre capacidad intelectual, se rebelan contra "las desigualdades" no para abolirlas sino con la intención de encaramarse a los lugares de privilegio entre quienes las denuncian y poder así disfrutarlas, convirtiéndose ellos mismos en secreto, en el mejor ejemplo de lo que critican en público. Ése y no otro es el origen de la "corrupción" en la izquierda, lo que la ha situado a la derecha. Mientras el pensamiento conservador a pie de calle tolera bien la doble moral, esa doblez mina y destruye a la izquierda. La izquierda, como todo movimiento transformador, tiene que dar lecciones y no hay otro modo de dar lecciones mas que dando ejemplo. Desde las mariscadas en la Feria de Abril, hasta los consejos de administración de Gas Natural, los ejemplos que ofrece la izquierda también están los primeros a la derecha.
        Por eso en "Podemos" han entendido que lo primero para la izquierda es dar ejemplo, por eso se presenta ante el pueblo en primer lugar, no como una alternativa política o económica, sino como una opción moral, sabiendo que ése es el verdadero origen de la izquierda.
      Pero el pueblo ¡ay! también puede equivocarse.

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