jueves, 3 de julio de 2014
¿El sistema funciona?
A propósito de todo lo que tiene que ver con la Familia Real en España, uno se hace preguntas que quedan obviamente sin respuesta. Si el yerno o hija del rey son imputados, no digamos ya condenados, si el rey, tras abdicar, queda expuesto a demandas y pleitos, si, por remontarnos aún más atrás, la famosa "X" de los GAL se despeja y le cae un puro (¡Cohiba!) a Felipe González por ser el jefe último de una banda de mafiosos de opereta (probablemente los más peligrosos) oímos por todos lados que "el sistema" se tambalea, pierde legitimidad, se viene abajo. Sin embargo hace pocos días el ex-presidente de la república francesa Nicolas Sarkozy pasó varias horas en una comisaría declarando y tuvo que dar luego explicaciones por televisón y en directo sobre qué lo había llevado allí. La cosa está lejos de estar clara y, al parecer, se enfrenta a graves cargos de corrupción con años de cárcel que penden sobre su cabeza. En los medios franceses (¡y españoles!) leemos entonces que ésto es una prueba de que "el sistema funciona", de que "vivimos en un estado de derecho", etc... ¿en qué quedamos? Hace ya muchos años, en un debate del añorado programa "La Clave" que aún puede pescarse en internet, Antonio García Trevijano hizo una distinción que aún hoy colea y resulta muy pertinente. España, dijo, no es una democracia sino un sistema de libertades. No es una democracia puesto que no existe la separación de Montesquieu entre los tres poderes, el ejecutivo, el legislativo y el judicial. La transición consistió también en eso, en hacernos creer que un sistema de libertades es una democracia y la realidad es que se parecen como un huevo a una castaña.
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