La mujer de la foto es una desconocida, alguien que creía estar esperando el metro, cuando en realidad estaba esperado que le hicieran una foto. Un "hide-shot" logrado y riesgoso. ¿Por qué hice la foto? No tengo una respuesta clara, ella parece ausente y, al mismo tiempo, extrañamente concentrada en su espera. ¿A dónde va a llevarla el metro? ¿Quién la espera? Se asienta con firmeza en el suelo, y sin embargo, parece como si hubiera abandonado el cuerpo, como si estuviera lejos de esa anónima parada de metro en una anónima ciudad centroeuropea. No es una mujer joven, pero su cuerpo no ha olvidado los hábitos sutiles de la seducción inconsciente, tiene aún la manera de presentarse de alguien que se sabe atractivo. Quizás eso sea todo, quizás el único secreto de la foto sea una seducción inconsciente, un mensaje enviado sin querer hacia alguien dispuesto a percibirlo más allá de lo razonable, capaz incluso de congelarlo en el tiempo y diseccionarlo luego en un texto apresurado y vagamente injusto. Ella no sabe (no sabrá nunca) que su imagen existe al otro lado del tiempo fugaz de esa espera ya olvidada. Como el mensaje casual en una botella lanzada a un océano ignoto.
martes, 24 de mayo de 2011
Mujer espera
La mujer de la foto es una desconocida, alguien que creía estar esperando el metro, cuando en realidad estaba esperado que le hicieran una foto. Un "hide-shot" logrado y riesgoso. ¿Por qué hice la foto? No tengo una respuesta clara, ella parece ausente y, al mismo tiempo, extrañamente concentrada en su espera. ¿A dónde va a llevarla el metro? ¿Quién la espera? Se asienta con firmeza en el suelo, y sin embargo, parece como si hubiera abandonado el cuerpo, como si estuviera lejos de esa anónima parada de metro en una anónima ciudad centroeuropea. No es una mujer joven, pero su cuerpo no ha olvidado los hábitos sutiles de la seducción inconsciente, tiene aún la manera de presentarse de alguien que se sabe atractivo. Quizás eso sea todo, quizás el único secreto de la foto sea una seducción inconsciente, un mensaje enviado sin querer hacia alguien dispuesto a percibirlo más allá de lo razonable, capaz incluso de congelarlo en el tiempo y diseccionarlo luego en un texto apresurado y vagamente injusto. Ella no sabe (no sabrá nunca) que su imagen existe al otro lado del tiempo fugaz de esa espera ya olvidada. Como el mensaje casual en una botella lanzada a un océano ignoto.
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muy interesantes articulos, felicidades, sobre todo este el de La mujer esperando, como una desconocida se puede convertir en un sin fin de sentimientod y pensamientos....felicidades...http://wems33loco.blogspot.com/
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